Apple podría estar a punto de reescribir la relación más importante de la historia de la industria tecnológica. Y es que Bloomberg reveló el 4 de mayo que la compañía de Cupertino ha mantenido conversaciones exploratorias con Intel y Samsung para que ambas empresas fabriquen los procesadores principales de sus dispositivos en territorio estadounidense, lo que representaría la primera vez en más de una década que Apple diversifica su base de fabricación de chips más allá de TSMC.
Según las fuentes citadas por Bloomberg, las conversaciones con Intel están en fase inicial —sin pedidos confirmados— y explorarían la posibilidad de contratar los servicios de fabricación de chips de su división Intel Foundry.
En paralelo, ejecutivos de Apple habrían visitado la planta de Samsung en construcción en Taylor, Texas, que cuando esté operativa fabricará semiconductores avanzados. Sin embargo, Apple tiene dudas concretas sobre la fiabilidad tecnológica de ambas compañías comparada con TSMC, que lleva más de una década dominando los nodos de fabricación más avanzados del mercado.
El movimiento tiene un contexto estratégico y político claro. Apple ya reconoció internamente en 2022 que tener el 60% de su producción de chips concentrada en un solo lugar —en referencia a Taiwán— «no es una posición estratégica», teniendo en cuenta que China reclama Taiwán como propio y que cualquier conflicto en el estrecho paralizaría la cadena de suministro del iPhone.
Además, trabajar con Intel mejoraría considerablemente la relación de Apple con la administración Trump, que considera a Intel un «campeón nacional» de la industria semiconductora estadounidense y que ha presionado activamente a las grandes tecnológicas para relocalizar producción en EE.UU.
La noticia tuvo un impacto inmediato en los mercados. Las acciones de Intel subieron entre un 10% y un 12% en la jornada del lunes, impulsadas exclusivamente por la posibilidad de que Apple se convierta en cliente de su división de fabricación —algo que, si se concretara, convertiría a Apple en el cliente más importante de Intel Foundry por un margen significativo.
Intel diseñó y fabricó los procesadores de los Mac entre 2006 y 2020, cuando Apple decidió pasar a sus propios chips basados en arquitectura ARM. Un regreso de Apple a las fábricas de Intel —aunque sea para manufactura, no para diseño— sería uno de los movimientos industriales más llamativos de la última década.elpais+2
La relación con Samsung, por su parte, tampoco sería completamente nueva. Samsung fue el socio de fabricación de los chips de iPhone de Apple hace más de una década, antes de que TSMC tomara ese rol de forma exclusiva. Actualmente, Samsung ya fabrica para Apple componentes periféricos como los chips de gestión de energía, pero nunca los SoC principales. Y la alianza podría concretarse en un paso más adelante más pronto de lo que esperábamos.

