ALMA detectó una cavidad en el gas molecular frío que rodea a Sagitario A*, el agujero negro supermasivo del centro de la Vía Láctea. El equipo científico interpreta esa estructura como la huella de un viento caliente emitido por el agujero negro, una señal que se buscaba desde hace décadas.

El trabajo corresponde al estudio “The Discovery of a Large Active Wind from the Milky Way’s Central Black Hole”, publicado por M. Gorsky y E. Murchikova en The Astrophysical Journal Letters. La investigación utilizó el radiotelescopio ALMA, el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array, ubicado en Chile, para mapear gas molecular frío alrededor de Sagitario A*, el agujero negro supermasivo del centro de la Vía Láctea.
ALMA encontró una cavidad en el gas frío cerca de Sagitario A*
El estudio usó más de cinco años de observaciones de ALMA para construir un mapa detallado del gas frío alrededor de Sagitario A*. Ese gas fue observado mediante una señal de monóxido de carbono, que permite seguir material molecular en regiones densas del centro galáctico.

La imagen reveló una cavidad con forma de cono, apuntando hacia el agujero negro, para los investigadores, este descubrimiento es consistente con un viento caliente que empuja o despeja parte del gas frío cercano.
¿Que lo que ocurre entonces?
El hallazgo no se describe como un chorro estrecho, sino como un viento más amplio, y esa diferencia resulta importante porque la estructura observada no aparece lo suficientemente concentrada como para ser clasificada como un jet, ni presenta la colimación característica que suele asociarse con ese tipo de fenómeno.

1. Cavidad cónica en el gas frío
El primer panel muestra la estructura detectada en el gas molecular frío que rodea a Sagitario A*, representado en color anaranjado alrededor del centro. La zona oscura con forma de cono indica una disminución clara de ese material y permite identificar la cavidad observada por ALMA.
2. Viento caliente que desplaza el gas
El segundo panel muestra la interpretación física del fenómeno y representa un viento caliente que sale desde las cercanías de Sagitario A*, señalado con flechas azules. Ese flujo empuja el gas frío hacia los bordes de la cavidad y explica por qué en el primer panel aparece una zona despejada con geometría cónica.
¿Por qué el hallazgo apunta a un viento y no a un jet relativista?

En el panel izquierdo, el estudio muestra una cavidad amplia en el gas frío alrededor de Sagitario A*, no un chorro estrecho y brillante. Esa geometría sugiere un viento caliente que despeja material en forma de cono, con una señal más abierta y menos concentrada.
En el panel derecho, un jet relativista típico aparece como un flujo angosto, recto y fuertemente colimado desde la región cercana al agujero negro. La estructura observada por ALMA no muestra esa forma, por eso el trabajo la interpreta como viento activo y no como jet.
El viento llevaría al menos 20.000 años activo
El equipo estima que el viento asociado a Sagitario A* habría estado activo durante un mínimo de 20.000 años, una escala suficiente para modificar el gas cercano al centro galáctico. La energía calculada para ese flujo también supera lo que podrían explicar por sí solos los vientos generados por estrellas cercanas, lo que refuerza la interpretación de un origen relacionado con el agujero negro.
El resultado permite observar cómo Sagitario A* interactúa con el material que permanece en su entorno inmediato, más allá de la simple atracción gravitacional. En esta lectura, el agujero negro no solo concentra gas hacia la región central, sino que también puede expulsar energía y alterar las condiciones físicas del medio que lo rodea.

