Claudio Anabalón de Entel: “Si revisamos el Plan Nacional de Data Centers, no se hace cargo del crecimiento de la red”
Claudio Anabalón, gerente de regulación de Entel, señaló que los buenos indicadores de conectividad de Chile no garantizan que sus redes puedan responder al crecimiento de la IA y los centros de datos. El desafío, plantea, es anticipar el aumento de la demanda y generar condiciones para que las inversiones en infraestructura acompañen la expansión de esas tecnologías.
La conversación se dio en el contexto del Summit País Digital, tras la presentación del ejecutivo sobre el papel de la infraestructura de telecomunicaciones en la economía. En la instancia se abordó la importancia de contar con una planificación de largo plazo, políticas públicas que favorezcan el despliegue de redes y una coordinación entre el Estado, las empresas y otros actores del ecosistema digital.
La conectividad de Chile y la infraestructura que exige la IA
Para evaluar qué tan preparado está el país, el ejecutivo parte por la relación entre las telecomunicaciones y la actividad económica. Durante su presentación tachó la palabra «digital», una manera de expresar que la dependencia de la tecnología ya atraviesa las distintas actividades del país.
“Hay una muy buena base, pero tenemos que hacer algunas correcciones. […] Sin infraestructura de telecomunicaciones no hay economía. Por eso taché la palabra «digital». Cuando uno revisa las distintas actividades económicas, ve que todas están impactadas por la tecnología. Hoy existe una relación indisoluble entre economía y transformación digital”.
Claudio Anabalón, gerente de regulación de Entel en su presentación en el Summit. | Créditos: País Digital.
Desde esa relación, el vocero repasa cómo se construyó la conectividad disponible. En su diagnóstico, los resultados responden a un recorrido en el que participaron las operadoras, las políticas públicas y las organizaciones de la sociedad civil.
“Esa base se construyó con la inversión privada de las empresas de telecomunicaciones, el trabajo de instituciones como la Fundación País Digital y las políticas públicas que nos permitieron cumplir con creces el primer objetivo: conectar a las personas. Tenemos indicadores que nos distinguen dentro de la región y nos ponen al nivel de países desarrollados. Desde hace cinco años competimos entre el primer y el tercer lugar en velocidad de internet fijo por fibra óptica, junto con Singapur y Hong Kong”.
La velocidad de las conexiones fijas es una parte de esa evaluación. Al abordar el alcance territorial, el representante de Entel destaca cómo la red móvil y la conexión satelital pueden complementarse mediante Direct to Cell.
“Más del 99 % del territorio habitado tiene conectividad. Con la alianza entre Entel y Starlink y con Direct to Cell, que permite conectar el satélite con el celular, podríamos decir que el 100 % del país tiene cobertura. Esa combinación de tecnologías permite seguir reduciendo la brecha digital”.
Junto con el despliegue, Anabalón considera cuánto se utilizan esas conexiones. Las cifras que entrega abarcan la presencia de internet en los hogares y la adopción del 5G, donde también detalla la participación de la compañía.
“También tenemos más teléfonos celulares que personas, un 96,7 % de hogares conectados mediante algún tipo de internet y una penetración del acceso a internet del 136,4 %. En 5G hay 10,8 millones de usuarios, de los cuales casi cinco millones son de Entel. El 40 % del tráfico de esa tecnología circula por nuestra red. Son cifras que muestran que hemos recorrido un buen camino”.
Esos antecedentes llevan la conversación hacia lo que Chile puede hacer con la conectividad alcanzada. Ante la imagen de un país que todavía espera en el trampolín o que ya se lanzó a la piscina, el gerente de regulación reconoce un cambio en las prioridades del debate.
“Ya dimos un gran salto desde el trampolín y nos lanzamos a una piscina llena de agua. Que estemos en la decimocuarta versión del Summit País Digital conversando sobre la irrupción de la IA, y ya no sobre cómo llegar con conectividad, demuestra cuánto hemos avanzado”.
El paso hacia nuevas aplicaciones también abre una exigencia: sostener las condiciones que hicieron posible ese avance. Para el ejecutivo, la posición actual debe acompañarse de decisiones que permitan seguir desarrollando las redes.
“El escenario es muy positivo y tenemos una posición de liderazgo, pero eso no garantiza que la mantengamos en el futuro. Debemos hacer correcciones. No planteo cambiar la hoja de ruta, sino ajustar las velas para no perder la velocidad que nos ha permitido distanciarnos de nuestros vecinos”.
El Plan Nacional de Data Centers y las redes que deben soportarlo
Su preocupación se concentra entonces en la infraestructura que queda detrás de los servicios digitales. El vocero considera que la atención puesta en la inteligencia artificial suele dejar en segundo plano las redes necesarias para utilizarla.
“Damos por sentada la infraestructura. Todo el mundo está hablando de inteligencia artificial y de economía digital, pero también tenemos que hablar de las redes que sostienen ese desarrollo [..]”.
Desde esa observación examina el Plan Nacional de Data Centers. La crítica apunta a cómo se relacionan las iniciativas para impulsar nuevas actividades digitales con la planificación de las redes que deberán soportar su crecimiento.
“Si revisamos el Plan Nacional de Data Centers, no se hace cargo del crecimiento de la red. Entonces, fomentemos el uso de la inteligencia artificial con un marco regulatorio responsable y con un impacto positivo en el trabajo, pero hablemos también del esqueleto y de las venas que tienen que soportar toda esa carga. Hay que invertir y hacerse cargo de ese crecimiento”.
Lo que plantea Anabalón no es frenar la instalación de centros de datos ni cambiar la hoja de ruta que llevó a Chile a sus indicadores actuales, sino incorporar en esa planificación la capacidad de las redes que conectarán esos centros con las personas. Esa es la corrección que pide: que la inversión en infraestructura de telecomunicaciones se anticipe al aumento de demanda que traerán la IA y los centros de datos, en vez de reaccionar cuando la red ya no dé abasto.