Después de 14 años sin un videojuego con el “007” en el título, y 16 desde el último James Bond de acción en tercera persona, First Light llegó con la enorme responsabilidad de devolver al agente secreto más famoso del mundo a un terreno donde alguna vez brilló por aquellos años del Nintendo 64 con el increíble GoldenEye 007.
IO Interactive, el estudio detrás de Hitman, aceptó este desafío mayúsculo con una propuesta que entiende bastante bien qué hace especial a Bond, aunque todavía se sienta como el primer paso de algo que puede ser mucho más grande.
007 First Light presenta la primera historia de origen completa de James Bond en un videojuego. Algo que ya se ha explorado en el cine y la literatura, pero nunca de forma 100% íntegra en este medio. Aquí no controlamos al Bond plenamente consolidado que todos conocemos, sino a un recluta joven, todavía lejos de convertirse formalmente en agente 00.
Si bien el título ya fue lanzado hace un par de meses, no queríamos perder la oportunidad de hablar de él. Esto debido a que probablemente esté entre los mejores juegos de acción y aventura del año, uno de nuestros géneros favoritos.

Los primeros pasos de Bond
La decisión del estudio de mostrar a un Bond joven funciona a la perfección y pone las bases para traernos una franquicia que puede dar para largo. El juego nos permite ver cómo se forma su carácter, cómo aprende a moverse entre el peligro, el lujo y la improvisación —algo que siempre juega con la comedia—, e incluso cómo empiezan a aparecer esas actitudes y frases que han terminado definiendo al personaje.
Patrick Gibson es una elección muy acertada para interpretar a este James Bond. Consigue transmitir el encanto, la confianza y esa sutileza que uno espera del personaje, sin intentar copiar directamente a ninguno de los actores que lo han llevado al cine. También destaca Greenway, interpretado por Lenny James, quien termina funcionando como el corazón emocional de la historia y como una figura fundamental en el desarrollo de este Bond más joven.

Uno de los problemas es que el juego quiere abarcar demasiados lugares y contar demasiadas aventuras en poco espacio, teniendo pequeños saltos temporales entre cada capítulo. Está dividido en 17 misiones y locaciones que ofrecen muchísima variedad en sus entornos y diseño de niveles, pero que sacrifican una línea narrativa realmente potente. Durante los tres primeros capítulos, por ejemplo, la experiencia se siente como un tutorial demasiado largo.
Hay villanos, aliados, infiltraciones, referencias a la cultura del personaje y escenarios llamativos, pero el juego se toma su tiempo en llegar a un quiebre donde podemos encontrar un antagonista o conflicto principal. El tema de la inteligencia artificial aplicada a los servicios de inteligencia global tiene potencial y resulta muy contemporáneo, pero tampoco alcanza la profundidad que podría haber tenido con una historia más concentrada. El que mucho abarca, poco aprieta; dicen por ahí.

Acción, sigilo y gadgets
Donde IO Interactive sí demuestra una mano muy firme es en la jugabilidad. El tiroteo funciona muy bien, se siente pulido y satisfactorio, aunque no intenta reinventar el género. Tenemos lo típico de los juegos de acción y aventura: llevamos dos armas y enfrentamos situaciones de acción bastante tradicionales.
Eso sí, hay detalles que ayudan a que el combate se sienta mucho más propio de James Bond. Existe una regla de “licencia para matar” que impide a Bond disparar su arma hasta que un enemigo le dispare primero, por lo que la mayoría de situaciones comienzan a combo limpio. Es una mecánica simple, pero ayuda a que el juego no se transforme inmediatamente en un shooter genérico.
También hay una interacción bastante fluida con el entorno. Podemos disparar a las piernas de un enemigo para dejarlo listo para un remate cuerpo a cuerpo, o ver cómo Bond patea un arma que está en el suelo, la atrapa en el aire y abre fuego en un solo movimiento. Son pequeñas animaciones, pero aportan muchísimo ritmo, estilo y esa sensación de estar jugando una película del agente 007.

El combate cuerpo a cuerpo usa contraataques y esquives con un ligero aire al sistema que conocimos en la saga Batman Arkham y los juegos de Spider-Man. El combate en general se parece muchísimo al que nos presentó Uncharted 4 y, aunque la propuesta de First Light se siente más pulida y moderna, no alcanza la profundidad de juegos que construyen toda su identidad alrededor de ello, como God of War.
El sigilo, como era de esperar viniendo de los creadores de Hitman, es una de sus principales fortalezas. Hay distracciones, rutas alternativas, oportunidades para infiltrarse y un excelente uso del entorno, pero First Light lo adapta a una fórmula muchísimo más accesible para el jugador casual.
El juego jamás exige el nivel de precisión, paciencia o castigo de los últimos Metal Gear Solid. El sigilo se parece más bien a los primeros juegos de esa saga, donde los enemigos no te ven si estás muy lejos o si llegas corriendo detrás de ellos. De hecho, resulta medio ridículo que los juegos modernos opten por este gameplay cuando sus gráficos te venden realismo. Pareciera que los enemigos son ciegos y sordos.
Esto también se nota con algunos de los gadgets que tenemos a disposición, por ejemplo, es posible dejar ciego a un guardia de frente sin que eso tenga ninguna consecuencia. Son situaciones un poco ridículas que rompen con la idea de un sigilo más elaborado, pero aun así resulta sumamente divertido desafiarse a completar los niveles sin ser vistos utilizando los recursos que tiene James a su disposición.

Estos gadgets ayudan a vender la fantasía de controlar a Bond. El reloj con láser, el teléfono con dardos, las bombas de humo con forma de AirPods y dispositivos para desactivar mecanismos están presentes y cumplen con esa parte indispensable del personaje. Lamentablemente, su implementación suele estar demasiado guiada por señales de color e indicaciones claras en pantalla, que facilitan mucho la forma de afrontar los diferentes niveles.
Además de la campaña, existe un modo de Simulaciones Tácticas, una especie de entrenamiento secundario que permite practicar tiroteos, conseguir dinero dentro del juego y desbloquear mejoras. No es el gran motivo para comprar First Light, pero funciona bien como contenido adicional para quienes quieran profundizar un poco más en sus mecánicas.
Demasiado de la mano
En general, el juego es sumamente fácil, como si IO Interactive le tuviera poca confianza al jugador. Por ejemplo, el plataformeo, muy parecido al de Uncharted o Tomb Raider, con saltos imposibles y escalada de nivel sobrehumano, siempre ofrece cornisas seguras, rutas evidentes y prácticamente ningún riesgo de caída. Esto le resta tensión a las secuencias de acción y ofrece muy poca sensación de descubrimiento o de que haya algo escondido por ahí.
Algo similar ocurre con las secciones de conducción. Si bien son súper espectaculares, también son muy breves y solamente funcionan como transición entre misiones. Son tan fáciles que difícilmente se pueden perder.
Conducir parece más una secuencia de tránsito que un verdadero desafío al volante. Y ojo, que el potencial de estos segmentos es tremendo debido a la historia de James Bond y su Aston Martin. No me cabe ninguna duda de que esto será algo que se explotará muchísimo en futuras secuelas, que tampoco dudo que tendremos.

Luce como una aventura de Bond
En lo técnico, 007 First Light luce realmente bien. Su apartado gráfico está por encima de Uncharted 4 en varios aspectos, especialmente considerando el salto generacional, aunque también hay que reconocer que IO Interactive es un estudio multiplataforma y no busca exprimir una sola consola como lo haría Naughty Dog.
El Glacier Engine también demuestra muy bien su capacidad para manejar grandes multitudes. Hay escenarios repletos de personas que se sienten vivos y dan una sensación de escala muy pocas veces vista en juegos de espionaje. La representación de la discoteca, en particular, está entre las mejores que he visto en algún videojuego.

También es necesario comentar que, con algunos recortes en densidad de personajes o tiempos de carga, el juego fácilmente podría haber corrido en PlayStation 4. Al final, lo estoy comparando con un juego de hace 10 años. Eso no impide que sea visualmente atractivo, con locaciones increíbles y una presentación muy acorde al universo de James Bond.
La música merece una mención especial. La banda sonora entiende perfectamente el tono clásico y reconocible de las películas. No está ahí solo para acompañar, sino que ayuda a que las persecuciones, infiltraciones y momentos de tensión se sientan como una aventura de 007. Y cuando por fin escuchamos el clásico tema de James Bond, dan ganas de aplaudir.
¿Vale la pena?
007: First Light nos trae de regreso al agente secreto al mundo del gaming de manera sobresaliente. IO Interactive ha logrado capturar la esencia de Bond, ofreciendo un equilibrio perfecto entre la elegancia que caracteriza al personaje, la tecnología de punta presente en sus películas, niveles de infiltración sumamente entretenidos y una acción propia del género, muy bien ejecutada.
Si bien es cierto que la narrativa se dilata un poco entre tantos capítulos y locaciones, y que el gameplay lleva demasiado de la mano al jugador, la propuesta jamás pierde el ritmo ni su capacidad de divertir.
Aunque no logra superar al legendario GoldenEye 007 ni se propone revolucionar el género de acción y aventura, consigue entusiasmar al jugador y sentar las bases de una saga con muchísimo futuro.
Creo que hay espacio para mejorar en aspectos clave, como el sigilo o la conducción, o bien la duración del juego, pero me alegra saber que la franquicia está en buenas manos. De momento, First Light es una prueba concreta de que James Bond ha regresado, de que sigue siendo un personaje atemporal capaz de dejarnos con la boca abierta y de que la franquicia, bajo el desarrollo de IO Interactive, tiene un futuro prometedor.
007 First Light es un claro candidato a estar nominado entre los mejores juegos de acción y aventura del año.

